Descripción
Aquí no hay café.
Ni gota.
Y no pasa nada.
Esto es leche.
Tal cual.
Para el que no quiere café.
Para el que ya tuvo bastante.
O para el que simplemente sabe lo que le apetece.
No disimula nada.
No engaña a nadie.
Es blanca.
Es tranquila.
Y cumple su función.
Ideal para empezar el día sin prisas,
para acompañar un pitufo,
o para cuando el cuerpo dice
“hoy no me despiertes a empujones”.
No tiene cafeína.
Pero tiene sentido.
Vaso de leche:
el único “café” que no pretende ser café
y por eso funciona.





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